1/11/09
Cartas
Desde ésta noche que no encontré las cartas de mi amiga gramatical ya voy aprendiendo a deshacerme de todas las viejas cartas: incluyendo las de filosofía, amores imposibles, amigos lejanos, mujeres enamoradas y las mías, las cartas que yo le escribía a quienes un día fueron mis compañeros de conciencia. ¡Qué pretexto más infantil son las dudas filosóficas! ¡Qué cosa más absurda es decirle a alguien que le amas, le recuerdas y le lees! Esas figurillas, esas palabras, esas frases, esos vicios de lo gramatical e intangible. Borrarlas me hizo más feliz, más ilusoriamente feliz que todo mi ego masculino, donde el corazón se esforzaba por palpitar cerca de la leche, el sol, Paris, España, Chile y geografías ocultas de mi propia inspiración.