10/26/07

Camino frente al asombro, el temblor, el temor y toda duda de cualquier autómata. Busco mi resurrección en el ser-ahí que abre sus brazos, absoluto, sincero, siniestro, fatal y amado como una torpe tirada de dados que el amor solo se jugó. Las carnes y la ropa ya no dan ninguna indicación: una torpeza infinita me desnuda hasta el deseo de espíritu en flor. La luna se ha vuelto sol. Amarilla. Estos días de sangre acaban sin ninguna purificación. Y en mi conciencia no hay azul, no ha caído ni una sola gota de comprensión. Añoraría el calor pero deseo vengarme del frío. Añoraría a Hegel pero deseo un presente perfecto. Un presente sin absurdo ni conclusión.