Cabellos de África vuelan en el viento como rayos de sol: Español de las Canarias que camina sonriendo.
Sencilla y cálida presencia en esta ciudad de invierno. Egotríptico son sin Ser. Ritmo de manos pequeñas con los dedos meñiques como hijo de Minos. Sin laberinto más que la memoria de 42 por lo tanto del 64.
Colgado en los instantes, como los niños que pegan la nariz en las ventanas del tren y de los autos. Sopla pigmentos transparentes de alegría…
En mi cuerpo que es un muro soportando el deseo de más dibujos sin relieve. De más metáforas sin sombra. De más signos lúdicos, más sonrisas.*
No quisiera desconfiar pero, creo que todo mi sueño es el Aleph.