9/25/07
9/24/07
9/22/07
9/21/07
9/19/07
9/17/07
9/11/07
9/3/07
8/31/07
8/27/07
8/26/07
8/24/07
8/13/07
8/11/07
8/4/07
7/27/07
Dentro, perdida en un punto sin mayor azar. Como una granuja de azúcar que se pierde en la leche o un ajo molido que se diluye en la sopa. Así estoy hoy, tan hogareña, libre de metáforas, corriente, monocromática y estándar.
Buscando la zona cero frente a una pantalla de 21 pulgadas, envuelta en el calor de la ventana y el hambre matutino. Tan mundana. Sin religión y sin filosofía, sin trabajo y sin descanso, sin pensamiento y sin bobadas.
Nada, no sueño nada. Cualquier viaje es un recuerdo, desde el durazno azul, hasta el gato verde; desde la casa gris hasta la habitación blanca; desde el medio día hasta la perspectiva galaxia de estrellas blancas, blancas…
El tiempo sigue y pasa sobre mí como una estría: envenenando todas mis tensiones hasta el punto de darles a cada cual una piel en la misma espalda, en el mismo seno, en la misma nalga.
Y ¡Maldita sea! En el rostro tengo dibujada una amada esperanza.
Buscando la zona cero frente a una pantalla de 21 pulgadas, envuelta en el calor de la ventana y el hambre matutino. Tan mundana. Sin religión y sin filosofía, sin trabajo y sin descanso, sin pensamiento y sin bobadas.
Nada, no sueño nada. Cualquier viaje es un recuerdo, desde el durazno azul, hasta el gato verde; desde la casa gris hasta la habitación blanca; desde el medio día hasta la perspectiva galaxia de estrellas blancas, blancas…
El tiempo sigue y pasa sobre mí como una estría: envenenando todas mis tensiones hasta el punto de darles a cada cual una piel en la misma espalda, en el mismo seno, en la misma nalga.
Y ¡Maldita sea! En el rostro tengo dibujada una amada esperanza.
7/1/07
6/15/07
6/5/07
5/26/07
5/22/07
---Tengo una alumna zen, pero ella no lo sabe. Sólo baila y se desvela. Llega tarde y nunca hace las tareas.
Tengo tambien algunos otros espejos, unos reniegan más, otros menos; algunos cometen el descaro de dormir mientras hablo, se resisten: la filosofía es tan aburrida, sus cuerpos lo saben. Pero algunos otros comienzan a sospechar, y en cada clase estan listos para contradecirme. Esos me encantan, son los peores, ningún maestro los quiere, me ofrecen raite y me sonrien en la salida, me ruegan que no los repruebe y me ofrecen pizza. Se niegan y se arrojan: "Ay no maestra" -dicen.
Pero siempre regresan.
Pero siempre regresan.
5/8/07
4/26/07
3/31/07
3/25/07
3/19/07
3/16/07
3/12/07
3/11/07
3/10/07
3/8/07
3/6/07
3/4/07
Geografía filosófica
Un profesor muy querido, hace algunos días me comentó que “comienzo a hablar como científica social”. No supe que responderle, sin embargo lo hice atropelladamente y sin pensar, sólo por darle una respuesta. Tiempo después, pienso que a eso de hablar se debe todo mi silencio. También pensé que él tomaría por evidencia el haber contestado sin argumentar. Antes podía haber dicho “no sé”, y él me hubiera dicho “no te escondas en esas dos palabras”. Lo cual quiere decir que él también habla como científico social, desde hace tiempo, para todo tiene un comentario y lecturas secretas.
Pareciera pues que las ciencias sociales son ineludibles, no hay modo de sacarles la vuelta. En cambio, ellos piensan que es más fácil ignorar la filosofía. ¿Qué lo hace sencillo o que lo hace imposible? Mi amiga K. diría que la única diferencia es el abismo, el nivel de profundidad. Eso ya me parece bastante. He visto pocas veces que un científico social se acerque a la filosofía, y cuando lo hace es un desastre o una especie de arqueólogo ilegal. En cambio, muchos filósofos se van, como extranjeros con un costal de papas por el desierto, o como diplomáticos que aprenden a ceder. Irse es aprender nuevas lenguas, adaptarse, ser otro, arraigarse. Mientras que para el científico social el viaje es un picnic.
No me ofendió lo que me dijo mi profesor de ontología y posmodernismo, aunque lo he pensado varias veces. Me siento orgullosa de haber sido su alumna mientras el estudiaba su especialidad en psicología.
Pareciera pues que las ciencias sociales son ineludibles, no hay modo de sacarles la vuelta. En cambio, ellos piensan que es más fácil ignorar la filosofía. ¿Qué lo hace sencillo o que lo hace imposible? Mi amiga K. diría que la única diferencia es el abismo, el nivel de profundidad. Eso ya me parece bastante. He visto pocas veces que un científico social se acerque a la filosofía, y cuando lo hace es un desastre o una especie de arqueólogo ilegal. En cambio, muchos filósofos se van, como extranjeros con un costal de papas por el desierto, o como diplomáticos que aprenden a ceder. Irse es aprender nuevas lenguas, adaptarse, ser otro, arraigarse. Mientras que para el científico social el viaje es un picnic.
No me ofendió lo que me dijo mi profesor de ontología y posmodernismo, aunque lo he pensado varias veces. Me siento orgullosa de haber sido su alumna mientras el estudiaba su especialidad en psicología.
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