3/20/09

Juegos de lenguaje


Un maestro de filosofía decía que lo importante no era irse sino regresar.

Irse de casa y regresar.

Dejar el amor y regresar.

Abandonar la filosofía y regresar.


Lo que nunca dijo es que al regresar el arraigo es definitivamente destructivo o compasivo. Como ésta vez, he encontrado que al regresar, la filosofía ya no es el caballo de Troya que antes era. Lo que me pregunto ahora es si de verdad era importante regresar o si sólo era una trampa más de su retórica…
Años después, el mismo maestro llegó a escribir que debía ser feliz aun a costa de la filosofía. Pero lo escribió cuando en mi corazón ya no había ningún maestro. Aun cuando ambos sigamos enseñando filosofía él tenía razón cuando demostraba que no era ético ser el maestro de nadie.
La filosofía no es nada. Es tan transparente... puede estar conmigo sin percibirla, sin sentirla…justo como yo anhelaba estar un día frente a quien entonces era mi maestro. Lo curioso es que él siga creyendo en un fantasma. O como diría Nietzsche, es muy raro que no se haya dado cuenta que la filosofía ha muerto.

Y yo que siempre odié el nihilismo.