Producción y reproducción de la imagen y escritura
En el campo del arte, el miedo a la tecnología ha sido notorio después de la revolución industrial. Sin embargo, la invención de la imprenta en 1450 por el ingenioso Johannes Gutenberg puede considerarse el primer antecedente de la reproducción técnica de las obras de arte, asunto que escribanos, copistas, monjes y demás policías del conocimiento reclamaron en su momento como una monstruosidad.
Las bases técnicas para la fotografía también se descubrieron en plena alquimia. Caminando sobre hombros de gigantes, o mejor dicho, químicos alquimistas que habían descubierto ya las sales y el cloruro de plata, en 1725 Johan Heinrich Schulze es el primero en emplear un proceso cuasifotográfico. En 1777 Carl Wilhelm Scheele descubre un agente fijador, y a finales del siglo XVIII ya tenemos la primera cámara obscura; hasta llegar a Daguerre (principios del siglo XIX) y la primera imagen positiva y negativa a la vez. En esta historia hay más nombres que recordar: como el de Ducos du Hauron que en 1877 produjo la primera fotografía a color; o los hermanos Lumiére que en los albores del siglo XX, de la pintura pasan a la fotografía y de ésta al cinematógrafo. Ambos, fotografía y cine, en su momento fueron admitidas con recelo por pintores, retratistas y paisajistas que se ganaban la vida haciendo el arte.
En el siglo XX, imprenta y fotografían han legitimado su estatus de productores y reproductores de arte. Conduciendo al éxito a empresas como Kodak, Ilford o Fuji, quienes como parte del proceso de impresión de imágenes, han innovado y mejorado el papel fotográfico. Además de mencionar que fotografía, escritura e impresión colaboran en libros, revistas, periódicos, documentales, publicidad, diseño grafico y arte conceptual.
Sin embargo, el mismo siglo XX nos ha conducido a una revolución digital. En 1942 Berry construye la primera computadora digital. Y mientras las computadoras siguen evolucionando en 1970 aparece el primer diskett o la primera forma de almacenar información digital y posteriormente el CD (Carrasco, 2005, Informacion en la era digital. En línea: http://209.85.173.132/search?q=cache:AGnE56N8bFIJ:www.cmat.edu.uy/cmat/docentes/g2/nicolas/archivos/informacion.pdf+origen+de+la+era+digital&hl=es&ct=clnk&cd=7&gl=mx&lr=lang_en|lang_fr|lang_es) Un cambio que ha hecho pensar a muchos que los libros desaparecerán y que la impresión fotográfica manual también, siendo todo substituido por pixeles, obras anónimas, colectivas, publicas, e información. Un nuevo miedo a la tecnología o quizás desconfianza (con fuertes bases históricas). Aunque es de esperarse, como está ocurriendo, que la fotografía y texto digital tomen el control, la verdad es que nos falta mucho por recorrer socioculturalmente para adaptarnos a las nuevas tecnologías y adiestrar por completo nuestros sentidos al consumo cultural de arte digital. Habría que comenzar primero por ponerlas al alcance de todos y después por educar para su uso (y no a la inversa). Sumado a ello, es cierto que no todos los fotógrafos son artistas, gran parte quienes sí lo son continúan usando los métodos tradicionales de escribir con luz. Lo cual genera una resistencia al cambio, o mejor dicho la coexistencia de lo tradicional y lo digital, algo que enriquece la imagen y confirma la legitimidad de la fotografía como un arte.
Por lo pronto, es posible decir que la historia de la escritura y la impresión de palabras e imágenes sin duda ha generado cambios en el lenguaje oral y la escritura, diferentes formas de conceptualizar los símbolos, los signos y las imágenes. Ha incorporado neologismos, creado redes y fortalecido la idea de comunidad virtual a través de lo que, posmodernos como Baudrillard o Lyotard, llaman “muerte del autor”. Esto sin contar las inscripciones que sobre el cuerpo interviene cada vez más la tecnología, tal es el caso de tatuajes, operaciones, prótesis, liposucciones, cirugías estéticas, experimentación con información genética, clonación (aunque todavía no en el caso del género humano), robótica y cambios de sexo. Asuntos que también van gestando cambios en la forma de concebir la identidad, la imagen de sí ante los demás, el género y el futuro de la humanidad.