7/27/07

Dentro, perdida en un punto sin mayor azar. Como una granuja de azúcar que se pierde en la leche o un ajo molido que se diluye en la sopa. Así estoy hoy, tan hogareña, libre de metáforas, corriente, monocromática y estándar.

Buscando la zona cero frente a una pantalla de 21 pulgadas, envuelta en el calor de la ventana y el hambre matutino. Tan mundana. Sin religión y sin filosofía, sin trabajo y sin descanso, sin pensamiento y sin bobadas.

Nada, no sueño nada. Cualquier viaje es un recuerdo, desde el durazno azul, hasta el gato verde; desde la casa gris hasta la habitación blanca; desde el medio día hasta la perspectiva galaxia de estrellas blancas, blancas…

El tiempo sigue y pasa sobre mí como una estría: envenenando todas mis tensiones hasta el punto de darles a cada cual una piel en la misma espalda, en el mismo seno, en la misma nalga.

Y ¡Maldita sea! En el rostro tengo dibujada una amada esperanza.