9/12/06

CRóNICA-E-PISToLAR

No quiero olvidar jamás tu beso desesperado. Me quedo con eso. Antes te respetaba porque sabía que tu no querías que lo hiciera. Me gustaba verte las piernas, ver como perdías el límite de tus distancias. Me gustaba verte a los ojos, muy sería, cuando estabas provocándome con esa elegancia infantil que te distingue. Ahora te respeto porque eres una especie de mujer trágica, trágica y común. Sigues teniendo razón, pero ya no eres mi Asterión. Te perdí el hilo, perdí la forma de desearte sin tener que pensar cómo, sin saber como regresar después de perderme en tus risas textuales.

No. No, está vez no se trata de ti. Sola, solo sigo hablando de mi...Aunque el minotauro sigue ahí, la imagen ilusoria de alguien que me espera para jugar, alguien a quien decido poner en un laberinto, o en un espejo infinito. Nada me desdobla, en nada me recreo. No porque estaba aprendiendo a no buscarme.